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Revista Internacional de Espiritismo • Fevereiro 2019
Mediumnidad en la adolescencia Los Espíritus no solo influencian al hombre a partir de su mayoría de edad; ellos los influencian siempre, en todo momento, desde su nacimiento
Adeilson Salles
adeilsonescritor@gmail.com
01/02/2019

*** Traducción: Ignacio Dominguez


Estamos viviendo en una época de muchas angustias e incertidumbres, y ciertamente nuestros niños y jóvenes también experimentan los conflictos emocionales y espirituales propios de esta etapa de transición.

Muchos padres se quejan de que no logran establecer un diálogo equilibrado con sus hijos. Muchos hijos se quejan de la falta de presencia de los padres en sus vidas. La impresión que se tiene es que ambos, tanto los padres como los hijos, perdieron la brújula para dirigir el corazón de unos hacia los otros.

El aumento de los índices de suicidio entre los jóvenes es alarmante y muchas organizaciones en todo el mundo buscan medidas para contener esa verdadera calamidad. Psicólogos y psicoanalistas tienen la agenda saturada por un gran número de adolescentes que no logran batallar correctamente con las frustraciones de una vida normal. Los jóvenes crecen pensando que sus deseos son derechos previamente adquiridos.

Analizando la situación con el enfoque trascendental del Espiritismo, podemos observar varios aspectos que pueden contribuir al surgimiento correcto de los conflictos juveniles, entre ellos la mediumnidad.

En El Libro de los Médiums, Allan Kardec escribió:

"Todo persona que siente, en cualquier grado, la influencia de los Espíritus es, por ese solo hecho, un médium. Esa facultad es propia del hombre; no constituye, por lo tanto, un privilegio exclusivo. (...) Puede, pues, decirse que todos son, más o menos, médiums. "(Cap. XIV)

El Codificador de la Doctrina Espírita no lo escribió así: "Todo aquel que siente, en un grado cualquiera, a partir de los 21 años, la influencia de los Espíritus es ..."

Es importante tener en cuenta la realidad de que nuestros hijos sufren la influencia espiritual desde la infancia.

Aún más, recordando las enseñanzas del Espiritismo para dar luz sobre los conflictos emocionales de los jóvenes, recurrimos a El Libro de los Espíritus, pregunta 459, que dice:

"¿Influyen los Espíritus en nuestros pensamientos y en nuestros hechos?

"Mucho más de lo que imagináis. Influyen de tal manera, que, de ordinario, son ellos los que os dirigen.

Los Espíritus no influencian al hombre a partir de su mayoría de edad; ellos nos influencian siempre, a cualquier edad, desde el nacimiento. No podemos olvidar que nuestros niños y jóvenes son hoy la sumatoria de sus experiencias reencarnatorias previas. Por lo tanto, los niños y los jóvenes son médiums en diversos grados y muchas veces sufren la dirección psíquica de Espíritus desencarnados.

Consideramos, entre muchos otros, cuatro factores que son determinantes para el desarreglo emocional y espiritual juvenil, que muchas veces se refleja como rebeldía, ideas suicidas y otros problemas de no menor importancia.

1. El primer factor es la individualización del Espíritu que se presenta en la pubertad.

En ese período el joven experimenta una especie de orfandad emocional, cuando el se siente emocionalmente solo y, a partir de ese momento, comienza a emitir juicios de valor sobre la vida, principalmente sobre los padres.

Es precisamente en esa etapa que los padres dejan de ser aquellos "héroes" infalibles y se convierten en seres humanos comunes, que mienten, engañan y se muestran frágiles también.

Esa realidad no deja de traer cierto margen de inseguridad emocional para el puberto, y los padres empiezan a recibir las primeras ofensas. Los hijos empiezan a cuestionar a los padres por el solo hecho de que ellos actúen de una manera diferente del discurso, hasta entonces infalible.

2. El segundo factor es la afloración de las hormonas, cuando el joven comienza a descubrir el placer.

Esta nueva realidad se mueve mucho con la estructura emocional de los adolescentes y ellos pasan a ser requeridos por sus compañeros en la escuela.

La mayoría de los jóvenes cree que hay que besar a alguien, porque todo el mundo besa; es necesario también acompañarse de alguien, porque todo el mundo está acompañado. Ocurre la práctica del bullying en contra de los que se consideran santurrones.

Esta realidad establece en el psiquismo de los jóvenes los primeros pagos para que ellos hagan lo que la mayoría hace. Si todo el mundo bebe, debo beber; si todo el mundo transa, debo transar.

En ese momento una educación segura puede hacer la diferencia entre el equilibrio y el desequilibrio de nuestros hijos. Esa educación que debe comenzar desde el nacimiento para que efectivamente se haga la diferencia en la formación psicológica de los Espíritus inmortales que están transitando por la adolescencia.

De ahí la importancia que resaltamos en El Libro de los Espíritus en la pregunta 383:

"¿Cuál es, para esto, la utilidad de pasar por la etapa de la infancia?”

"Encarnado, con el objetivo de perfeccionarse, el Espíritu, durante ese período, es más accesible a las impresiones que recibe, capaces de ayudarle en su adelanto, a lo cual deben contribuir los encargados de educarlo.”

El proceso educativo de nuestros hijos comienza en la infancia, siendo muy determinante para la pubertad.

Podemos afirmar que psíquicamente el niño es semejante a un archivo vacío que se va llenando mediante el proceso educativo desarrollado desde el nacimiento, y que perdura aproximadamente hasta los siete años de edad. El se va abasteciendo de valores nuevos, para que en el momento en que asume las características propias traídas de otras vidas, tenga disponibles conceptos éticos y morales para prohibir por sí mismo las malas tendencias.

El Espíritu en el período infantil debe recibir nuevos parámetros bajo los cuales podrá construir su carácter y virtudes consecuentes. De ahí la importancia de la presencia de los padres (educadores) en todas esas etapas.

3. El tercer factor que participa en esta fase delicada de la adolescencia es el surgimiento de los recuerdos de vidas pasadas.

El Espíritu va incorporando en sus manifestaciones su herencia psicológica reencarnatoria, expresada en su conducta.

En ese momento los conflictos se instalan y el adolescente necesita los conceptos edificantes que debería haber recibido desde la infancia. Se inicia, en su psiquismo, la "batalla" entre los valores nuevos recibidos en esa vida y los valores antiguos, fruto de sus otras vivencias en la carne.

Ante esa realidad, el Espiritismo nos propone una educación en la cual la reencarnación sea considerada de manera efectiva y asertiva. No estamos educando cuerpos, sino Espíritus inmortales. Por lo tanto, educar también es aprender.

Vale la pena recordar una vez más El Libro de los Espíritus, en la pregunta 203:

"¿Transmiten los padres a los hijos una parte de sus almas, o se limitan a darles la vida animal a la que, más tarde, otra alma viene a agregar a la vida moral?

"Dales sólo la vida animal, pues el alma es indivisible. Un padre ignorante puede tener hijos inteligentes y viceversa. "

Podemos reflexionar con Allan Kardec que la educación es una ruta de doble sentido, en donde los padres enseñan, pero también pueden aprender de los hijos.

Por eso, en los tiempos tormentosos que la sociedad moderna atraviesa se pide que los padres de familia dejen de hablar con sus hijos y pasen a conversar con ellos. Solo podemos conocer a nuestros hijos si conversamos con ellos, pues conversar es una postura que pide que los oigamos. ¿Cómo reconocer al interlocutor si no lo escuchamos?

El alma humana es de una complejidad inmensa, y los factores citados, cuando son bien comprendidos y estudiados, pueden ayudarnos en el cuidadoso desarrollo psíquico de nuestros niños y jóvenes.

4. El cuarto factor contribuye al surgimiento de variados conflictos emocionales y la mediumnidad.

El Libro de los Espíritus, su Tradición Histórico y Legendaria, escrito por Canuto de Abreu en 1953, revela en los siguientes párrafos la presencia de cuatro jóvenes psicógrafas que trabajaban con Allan Kardec en la elaboración de El Libro de los Espíritus:

"Publicado por primera vez en 1857, El Libro de los Espíritus fue organizado en unos 20 meses por el profesor francés Allan Kardec, que coordinó largas reuniones con varios médiums, haciendo preguntas a los Espíritus y registrando respuestas”.

"Allan Kardec contó con la colaboración de jóvenes médiums que fueron: Julie Baudin (15 años), Caroline Baudin (18 años), Ruth Japhet y Aline Carlotti (20 años). Las médiums eran herramientas perfectamente preparadas y amparadas por la espiritualidad”.

Debemos hacer las siguientes investigaciones: ¿En dónde están los jóvenes médiums de hoy en día? ¿La mediumnidad ya no existe entre los adolescentes? ¿Por qué la mayoría de las instituciones espíritas no tienen reuniones doctrinarias con temas interesantes para nuestros jóvenes?

Las respuestas nos parecen obvias, pues la mediumnidad está por ahí manifestándose en procesos obsesivos complejos y terribles a través de los medios sociales, que esclavizan a través de la hipnosis por el placer.

La mediumnidad también está presente en los procesos obsesivos que son desencadenados por la permanencia excesiva y sin límites frente a los juegos electrónicos.

El tema es muy amplio y podríamos seguir escribiendo, lo que haremos oportunamente cuando tratemos de la obsesión juvenil en otro documento.

La mediumnidad entre los jóvenes exige a los educadores de hoy una mejor preparación para batallar con los diversos conflictos emocionales que se presentan disfrazados como procesos depresivos.

La ausencia de los padres, la dificultad para lidiar con la propia sexualidad, los cobros excesivos, las frustraciones, la resistencia a aceptarse a sí mismo. Estos son algunos de los factores que dessembocan en suicidios y otros dramas dolorosos, y que son atajos utilizados por Espíritus ignorantes para distribuir dolor y lágrimas.

Conocemos la noble herencia del Espíritu de Verdad, que nos dice: "Fuera de la caridad no hay salvación."

No obstante que sea esa la realidad, nos atrevemos a parafrasear a las venerables entidades, afirmando: fuera de la educación del ser integral no hay solución.

Es urgente dirigir la mirada hacia los Espíritus encarnados, que experimentan en este momento la desafiante edad juvenil.

Es llegado el momento en que necesitamos contextualizar las enseñanzas espíritas para nuestros jóvenes.

Los padres, y en ese número se incluyen a los padres espíritas, necesitan parar de hablar y pasar a conversar con sus hijos.